EL LIBRO
EL LIBRO: "EDUCACIÓN OBLIGATORIA EN LAS AULAS, UN GENOCIDIO CULTURAL PARA LA SECESIÓN".

Autor: Ernesto Ladrón de Guevara López de Arbina.

Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación y docente.

 

 

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   LIBRO "NACIONALISMO OBLIGATORIO EN LAS AULAS"

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En estas fechas en las que tan de actualidad está la educación, con los desalentadores datos que sitúan España a la cola de la UE, no está de más recordar que una de las facetas más influyentes en la catástrofe ha sido la fragmentación regional de la educación. Porque uno de los más graves errores del sistema autonómico ha sido la poco razonable entrega de las competencias de educación a las comunidades autónomas, sobre todo cuando no tardó en evidenciarse que los partidos nacionalistas, en sus diversas modalidades, no tenían intención de gestionar dichas competencias con el fin de conseguir una mejor formación del alumnado sino con el de utilizar las aulas como instrumentos en su estrategia de adoctrinamiento de la sociedad; es decir, eso que se llama “construcción nacional”, ocurrente eufemismo que oculta lo que siempre se ha conocido como lavado de cerebro.

Sobre tan grave asunto acaba de publicarse un magnífico estudio de Ernesto Ladrón de Guevara, quien, desde su triple perspectiva de docente, parlamentario y miembro de los colectivos ciudadanos dedicados a presentar batalla a la sinrazón separatista, nos ofrece un minucioso, aplastante e indignante repaso de cómo el nacionalismo vasco ha utilizado la educación en todos sus niveles como una enorme máquina adoctrinadora para sus fines políticos.

En el prólogo el autor explica los motivos que le llevaron a escribir este libro: “La indignación por las víctimas que ha ido dejando por el camino un sistema educativo que es un gran altavoz de propaganda política; (…) la constatación de cómo contingentes de gente inmadura por su edad se han ido incorporando a los movimientos totalitarios de carácter abertzale; (…) la indignación de cómo se está privando a generaciones de jóvenes de un conocimiento de la realidad histórica, social y cultural de lo vasco, que se incardina en lo español por simple evolución histórica, se quiera reconocer o no; (…) la indignación porque el euskera ha dejado de ser una lengua para ser un instrumento para amoldar el sistema educativo a las pretensiones nacionalistas; (…) la indignación, también, por la pasividad, apatía o simplemente conformidad oportunista de los diferentes gobiernos y partidos políticos de España”.

En sus páginas se recoge un océano de datos sobre las medidas dictadas para hacer de la enseñanza una vía de penetración no sólo de la ideología nacionalista, sino de la apología del terrorismo.

Presta especial atención a la lengua por haber sido utilizada como elemento esencial para probar la existencia de una nación vasca que vendría a explicarse por la barrera lingüística en la que han querido convertir a aquélla. Ladrón de Guevara explica cómo se han gastado miles de millones de pesetas para imponer el euskera a una población mayoritariamente castellanohablante sin tener en cuenta ni la lengua materna de los estudiantes ni la realidad sociolingüística de cada zona.

Y, por supuesto, dedica impactantes páginas a explicar cómo se repite en los libros de texto toda la retahila de mentiras y manipulaciones en las que se fundamenta la ideología nacionalista: mapas de la fantasmagórica Euskalerría; innumerables falsificaciones históricas; el País Vasco como algo aislado en el tiempo y el espacio sin relación alguna con España; España como país invasor; la Policía y la Guardia Civil como fuerzas de ocupación contra las que es lícito luchar con las armas, etc.

En resumen: un magnífico e incontestable pliego de cargos contra quienes han perpetrado este abuso indigno de un país serio y contra quienes lo han permitido.

De FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD.

 

 
Martes, 25-08-09 (ABC)
 
 
EL informe del Ararteko sobre la actitud ante el terrorismo de los alumnos de Secundaria del País Vasco ofrece datos muy preocupantes: más del 20 por ciento de los adolescentes no considera que haya que acabar con ETA, y un porcentaje algo superior justifica los atentados «en ocasiones». Más del 32 por ciento de los escolares afirma que ha escuchado en casa algún argumento que justifica el terrorismo. Los detalles del informe confirman algunas percepciones sociales: hay más apoyo a ETA en Guipúzcoa que en las otras provincias y los alumnos del modelo D (euskera como única lengua) son más proclives que los demás a defender a los criminales. El entorno etarra está muy presente y activo en el mundo escolar y universitario, utilizando como siempre las amenazas, el chantaje y la violencia contra cualquiera que pretenda oponerse a sus métodos mafiosos. Aunque no puedan sorprender a nadie, las conclusiones que cabe extraer del informe del defensor del pueblo vasco demuestran el daño causado por el nacionalismo identitario y excluyente en un ámbito tan sensible como es la educación, generando un sentimiento de odio hacia la nación española y creando una mentalidad totalitaria que no se detiene ante los Derechos Humanos más elementales, incluido el propio derecho a la vida.
La complicidad de un sector de la sociedad vasca con los terroristas de ETA es una evidencia que exige una actitud firme y decidida para dar la batalla en nombre de la democracia y la libertad. El nacionalismo es contrario al sentimiento de convivencia y respeto a los demás, en nombre de una falacia histórica, social y cultural que pretende imponerse como verdad oficial. En términos de ideologías políticas, estamos ante un fenómeno estrictamente totalitario que ni siquiera respeta el principio de las mayorías parlamentarias, en nombre de unos supuestos derechos históricos y naturales a gobernar el territorio del que se apropian en exclusiva. El pacto por la Constitución entre PP y PSE ofrece por ahora avances muy positivos en el terreno del respeto al ordenamiento jurídico y al propio sentido común. Sin embargo, todavía hay que afrontar en todas sus dimensiones la cuestión educativa, uno de los fundamentos del acuerdo sellado entre Patxi López y Antonio Basagoiti, que ha permitido desalojar del poder autonómico al PNV y a sus socios. Si por ahora los nacionalistas mandan en las escuelas y universidades, resulta imprescindible apoyar a las muchas personas dignas y sensatas que luchan por una enseñanza en libertad y se sienten amedrentados y acosados -física y moralmente- por los asesinos y su entorno social. El Ararteko pone el dedo en la llaga cuando admite la «condescendencia» de muchos adolescentes hacia los terroristas. Como es obvio, aquí está la cantera de futuros criminales que se inician en la lucha callejera y continúan muchas veces con asesinatos infames. Hay que enseñar a los jóvenes vascos -y al resto de los españoles- la historia tal como ha sido y no como la inventan los nacionalistas. También es imprescindible transmitir los valores democráticos y la defensa de los Derechos Humanos y la dignidad de la persona. A causa de ETA, el caso vasco es sin duda el más complejo, pero conviene no olvidar los estragos que otros nacionalismos han causado también en materia educativa en otras partes de España.